“Tras el Armagedón…”

Mi nombre es Iras, y soy uno de los pocos hechiceros que sobrevivió a la hecatombe que ha cambiado la historia y la faz del mundo.

Ha transcurrido un año desde entonces, y aún estamos curando nuestras heridas. Un año desde que Rargon, el Nigromante loco, matara o desterrara a muchas de las deidades e instaurara su propia Teodicea. Las razas libres de Urgebej mandaron a sus más grandes campeones a hacerle frente, en una batalla que no podían ganar. Yo fui uno de ellos, y vi caer a demasiados grandes héroes en la infausta guerra contra el Neodiós demente, una confrontación que sacudió los cimientos del Universo y del Tiempo, alterando para siempre la geografía y la esencia de nuestro mundo. Rargon sólo fue derrotado gracias a ayuda externa, y porque la ordalía de destrucción que ocasionó, y que estuvo a punto de deformar la realidad hasta casi originar un nuevo ciclo de Aniquilación y Nacimiento, atrajo la atención de entidades tan poderosas que el olvido en torno a ellas es una salvaguarda para mi cordura.

El mundo ha cambiado, irrevocablemente. Los continentes se han movido, muchos dioses han muerto y razas y seres nuevos existen donde antes no las había. Hay gente que recuerda los tiempos antes de la hecatombe, pero otras tienen sus recuerdos borrados o alterados. Aún hay otras que simplemente han desaparecido sin que nadie sepa por qué. Muchas ciudades están en ruinas o bajo las aguas, mientras se ven asentamientos donde hace un año no había nada.

La gente vive una vida normal, reconstruyendo la civilización una vez más. Pero por dentro el miedo los posee. No se trata de aldeas arrasadas en una incursión: ha habido una guerra entre dioses, y por un tiempo fue el Mal y la Locura quienes vencieron. El mundo ha visto cómo se retorcían las montañas, los ríos fluían al revés, los cielos se volvían rojos y las estrellas estallaban en llamas. ¿Cómo puede una mente sobreponerse a ello? Incluso yo, que he indagado en secretos ignorados por muchos mortales, me estremezco al recordar esos días…

Pero el miedo no sólo habita en los recuerdos del pasado: también en la incertidumbre del futuro. Es demasiado poco lo que sabemos, aún después de un año. Nos vemos forzados a reconocer nuestro desconocimiento constantemente. Los viejos mapas ya no valen, existen criaturas nuevas, razas nuevas, nuevas lenguas. El clima y las estrellas se han visto alterados. Ninguno de nosotros, los hechiceros, conocemos los nuevos límites de nuestras ciencias. Es significativo el hecho de que haya quienes han bautizado de nuevo al mundo con el nombre de Edhalan, que en la lengua de las hadas significa “Enigma”.

A día de hoy, eso es lo que vivimos: un inmenso y oscuro enigma. Y para arrojar algo de luz sobre él es por lo que nos hemos reunido aquí, en la ciudadela de Arya, los más sabios y poderosos de entre nosotros.

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