Mis dibujos: Dragón

 

 

 

 

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Vídeos épicos: Trailer oficial de “El Hobbit”

Todos lo estamos esperando con ganas, y muchas. Necesitamos volver a aquellos días en los que Peter Jackson nos tenía pendientes de un hilo y contando cada minuto antes de ver sus magistrales adaptaciones de la obra de Tolkien. Va a ser como encontrarse con viejos amigos. Hasta que llegue, aquí os dejo con el tráiler oficial de “El Hobbit”.

 

Cada día queda un poco menos hasta diciembre. Mientras tanto, ¡disfrutadlo!

 

 

El Rincón del Escriba

Probablemente todos los que pasáis por este blog habéis leído y/o visto “El Señor de los Anillos”, y en algunos casos varias veces (tanto el libro como la película). Y este año, con el esperado estreno de “El Hobbit”, muchos habrá que se acerquen por primera vez a la obra de Tolkien (bienvenidas sean las películas que hagan leer a la gente).

Pero hay una obra de este magistral escritor mucho menos conocida que las otras, pero en la que se revela la auténtica grandeza de Tolkien. Estamos hablando, por supuesto, de “El Silmarillion”.

 

 

“El Silmarillion” no es un libro de aventuras como los anteriores. Es un relato de proporciones mitológicas acerca de la historia, los héroes y los dioses de la Tierra Media: la caída de Melkor, el Dios Oscuro, las guerras de los elfos contra éste, la alianza de Melkor con Ungoliant, el Demonio del Vacío; la aparición de los primeros dragones, la creación de los Silmarills, las gemas que dan nombre a la obra… todas estas leyendas se van entretejiendo de manera grandiosa, a veces cruda, a veces poética, convirtiendo este libro en algo único e imprescindible.

 

Vídeos épicos: Tributo a Frank Frazetta

Por si alguno de vosotros aún no conoce a este artista incomparable, que tristemente se despidió de nosotros en mayo del 2010, hoy os traemos un vídeo que le hace justicia. A él, a su arte, y a todas las historias que sabía transmitir e inspirar a través de sus ilustraciones.

Lo cierto es que, entre las escenas y la música (“Crusade” de Inmediate Music, por si os interesa) este es uno de nuestros vídeos favoritos, y seguro que se convertirá en el de muchos de vosotros.

En nuestro blog de Territorio Apátrida le rendimos un modesto pero sentido homenaje con uno de mis dibujos.

“Tras el Armagedón…” Capítulo IV

La historia desde el principio

“El estado en que se hallaban las ruinas de la antigua ciudadela evidenciaba siglos de abandono. Los corredores que en su día estuvieron probablemente adornados con suntuosos tapices y esculturas de alabastro se veían ahora vacíos, cubiertos de polvo y desgastada la piedra por el tiempo. En muchas zonas la vegetación que devoraba la ciudadela por fuera se había adueñado también del interior. Arya era un lugar fantasma, un eco de la historia que aún no se había disipado, algo comprensible si se tenía en cuenta que su apogeo ocurrió hacía más de cuatrocientos años.

El problema era, pensaba Enídanus mientras guiaba a las dos hechiceras a la cámara donde aguardaban los demás, que un año atrás nada de eso estaba ahí. Tras la batalla con Rargon, que sacudiera los cimientos de la realidad y el tiempo, la ciudadela había aparecido en el seno de aquel bosque, tan devastada por los siglos como si jamás se hubiese movido de allí.

Después de muchos tramos de silenciosos pasillos y escaleras poblados únicamente por sombras, una arcada semiderruida los llevó a una estancia de planta circular. El techo abovedado de antaño había cedido hacía mucho tiempo, y ahora la cámara se abría al cielo del exterior. Una tosca y enorme mesa de piedra aguantaba tercamente el deterioro, si bien la hiedra la cubría en buena parte. Junto a ella habían cinco personas más, en actitud de espera.

La primera era una mujer de piel oscura y ojos muy claros, cubierta con una túnica blanca. Junto a ella estaba un hombre espigado y de cráneo afeitado, que vestía las sencillas ropas rojizas de un monje guerrero o un místico de las tierras orientales. En el extremo opuesto se podía ver un hombre de ropajes toscos y aspecto salvaje, adornado con numerosos abalorios de plumas y huesos, cuya mirada oscura dejaba traslucir poco de sus pensamientos. A su lado, otro hombre con un manto de mago color ocre que ocultaba por completo su rostro bajo una capucha.

Pero sin duda la figura que más llamaba la atención era la central: un anciano con un manto rojo y capacete metálico, que se apoyaba sobre un bastón de madera acabado en una gran gema engastada. Su rostro de innumerables arrugas, y su larga barba entrecana evidenciaban su avanzada edad, a pesar de lo cual no aparentaba fragilidad alguna, sino una fuerza tenaz y sarmentosa. El ojo derecho del mago era ciego, cubierto por una fina capa blanquecina.

– Ya estamos todos, Iras – dijo la mujer de piel oscura. – No acudirá nadie más a la llamada.

El anciano del centro suspiró apesadumbrado, como si en el fondo hubiese sabido que habría tan escasa concurrencia a despecho de sus esperanzas.

– Gracias, Vianna – su voz era grave y profunda, una voz que había conocido demasiadas guerras y tragedias. – Acercaos, por favor.

– Espero – replicó Moriah de Dargester – que no hayamos sido citados siguiendo los desvaríos de una de las videntes de Astivera.

La aludida no mostró reacción alguna, como si aquellas palabras no se refiriesen a ella o su orden. La nigromante tampoco persistió en sus pullas, porque en esos momentos entró en la cámara un hombre más, que al parecer había permanecido fuera. Era difícil precisar su edad; lucía numerosas cicatrices en su rostro tatuado y una desgastada armadura de cuero y pieles.

– ¿Qué hace ese guerrero aquí?

El rostro ceñudo del chamán y la vidente daban a entender que la semimuerta no era la única en estar en desacuerdo con la presencia de un no iniciado en el cónclave. El recién llegado dirigió una mirada a Moriah cuyo significado iba mucho más allá de la animadversión o la burla: había reconocimiento detrás de aquellos ojos gris oscuro. Moriah, no obstante, no compartía aquella sensación hacia el desconocido. Si había visto antes a ese bárbaro desharrapado, no se había molestado en fijarse en él.

– Lorbair se ha merecido con creces estar presente – intervino tajante Iras, el anciano Archimago. – Fue uno de los que hizo frente a Rargon… y uno de los pocos que vivió para contarlo.

– Una vez más, esa batalla de la que tanto habláis y que nunca ocurrió.

– Si ya estamos todos, como parece ser – dijo el monje – contadnos, noble Iras, el objeto de esta reunión.

El hechicero sacó de entre los pliegues de su túnica un pergamino enrollado y lo extendió sobre la mesa.

 

 

– ¿Qué representa este mapa? – preguntó el chamán.

– Esto es el mundo – respondió Iras. – El lugar que llamáis Edhalan.

– Eso es imposible – dijo Rynath, la maga elfa. – Esos no son los perfiles correctos de los continentes.

La mirada del archimago se volvió más grave.

– Ese es, precisamente, el problema al que nos enfrentamos.”

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