Consejos de bardo: El ritmo

Aunque la idea es importante, aunque la documentación es vital, aunque buenos personajes y buen decorado son algo imprescindible, todo ese trabajo puede irse al garete si no le damos a nuestro relato un ritmo apropiado.

¿Qué es el ritmo? En una historia, es el modo en que suceden los hechos, el tempo, que se diría en lenguaje musical. Relatos con una idea muy buena detrás se han malogrado por darle un ritmo inapropiado, y viceversa. ¿Cuántas veces hemos oído respecto a una película “se me ha hecho muy lenta” o, por el contrario, “no es nada del otro mundo, pero está entretenida”?

Cada historia tiene un ritmo adecuado para ella. Una novela de detectives probablemente será más pausada, para que los personajes, escenarios y pistas puedan describirse bien. Habrá muchos diálogos, pensamientos introspectivos y recapitulaciones de lo que el protagonista ha averiguado hasta el momento. Pero es evidente que una historia de acción y aventuras no puede ser así. Exige un ritmo más rápido, persecuciones, luchas, encuentros, huidas y rescates en el último segundo.

Claro que tampoco podemos hacer que el relato sea continuamente así, porque desgasta la atención del lector. Alterna momentos de ritmo pausado con otros desenfrenados, dejando lo mejor para el final. Comparando de nuevo con el mundo de la música, un buen ejemplo lo tienes en la novena sinfonía de Beethoven, que intercala movimientos pausados con explosiones grandiosas.

Normalmente la primera parte de una historia es más lenta, para dar tiempo al lector a “introducirse” en la trama. Pero hay otra alternativa. Como dijo el genial Orson Welles: “Empieza con un terremoto y a partir de ahí incrementa la acción”. Existe un recurso llamado “in media res”, que consiste en entrar de lleno en la acción, saltándose la introducción (normalmente para volver luego a ella en forma de “flashbacks” o momentos de retrospectiva): sin mediar explicación ni preámbulos, el lector se ve metido, junto con el personaje, en mitad de una batalla o una huida desesperada. Es un recurso bastante útil, sobre todo para aquellos escritores noveles que tienden a atascarse con las introducciones y quieren ir derechos a la acción. Pero no abuses de él ¡Tampoco es cuestión de que todos tus relatos empiecen de la misma manera!

Y por supuesto, debe haber un clímax. De hecho, puede haber varios “momentos estrella” en la historia, pero tiene que haber uno que sea el mejor, el más espectacular. Cualquier persona sabe reconocer estos momentos en una historia o película. En ellos, el ritmo se desboca como un caballo y el lector (o espectador) es incapaz de apartar los ojos. Si quieres que un clímax, sobre todo el principal, sea efectivo, crea tensión antes de él, fuerza las cosas. Puedes ver un ejemplo en el recurso, tantas veces utilizado pero siempre útil, de hacer que parezca que el malo va a ganar antes de que el bueno triunfe. En el clímax principal, que por razones obvias suele estar hacia el final del relato, debes sacar tu mejor artillería.

Definir qué es un buen ritmo es difícil. No hay que poner demasiada acción ni demasiada poca; la historia no debe ser ni demasiado lenta ni demasiado rápida, ni tener siempre la misma velocidad; el comienzo, el nudo y el desenlace deben ser los apropiados… Pero no te desanimes: un buen ritmo se reconoce en cuanto lo ves. Como siempre, no tengas miedo a experimentar, reescribir y ser crítico con lo que has creado ¡Hasta a los grandes escritores les cuesta!

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Grandes artistas: Ciruelo Cabral

Ciruelo nació en Buenos Aires, Argentina, el 20 de Julio de 1963. Estudió diseño entre los trece y los dieciocho años, tras lo cual comenzó a trabajar en una agencia de publicidad hasta los veintiuno, cuando se convirtió en ilustrador independiente. Sus trabajos comenzaron a editarse en  España, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, y entre sus clientes se cuentan las editoriales más importantes de USA, una de las cuales, Bantam, le encargó las portadas de la trilogía Chronicles of the Shadow War.

ciruelo

Ciruelo también ha ilustrado muchas portadas de álbumes de rock, por ejemplo, The 7th Song de Steve Vai. Pero sus trabajos abarcan campos de los más variados: ilustraciones para cartas de Wizards of the Coast, libros de TSR, Berkley, Tor Books, Warner, Ballantine, Heavy Metal, Playboy, y un largo etcétera. Para muchos, su obra maestra es “El Gran Libro del Dragón” (1990), de la editorial española Timun Mas. Otros libros suyos son  “Luz, the Art of Ciruelo”, “Magia, the Ciruelo Sketchbook”, “Cuaderno de Viajes de Ciruelo”, “Hadas y Dragones” y, recientemente. en 2010, “Cuaderno de Sueños de Ciruelo”, con dibujos y textos del artista.

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Si hay algo en lo que destaque Ciruelo es sin duda el dibujo de sus dragones.

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Portada del libro “El espolón del Wyvern”

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Las ilustraciones de Ciruelo tienen siempre el punto justo de realismo y movimiento

Podéis encontrar más muestras de su asombroso arte en

CIRUELO FANTASY ART

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