Vídeos Épicos: Tráiler Oficial de “La Batalla de los Cinco Ejércitos”

¡Por fin! Ya está aquí un adelanto de la tercera y esperada última parte de “El Hobbit”, en la que se promete poner toda la carne en el asador. Los que nos hemos leído el libro sabemos ya algo de lo que queda por suceder, aunque aún así seguirá siendo una sorpresa la magnificencia con la que Peter Jackson nos lo muestre a nuestros ansiosos ojillos. ¡Disfrutadlo!

El Rincón del Escriba

 

Bestia de Altdorf Warhammer libros fantasía épica

 

“La Bestia de Altdorf” es uno de los muchos libros que se han publicado ambientados en el mundo de Warhammer, aunque pueden leerse y disfrutarse  independientemente, sin tener que ser conocedor del juego de mesa. Esta historia autoconclusiva nos lleva a la cosmopolita ciudad de Altdorf donde, como suele ser regla, las clases sociales más miserables viven a la sombra de una nobleza frívola y despreocupada. En este telón de fondo el autor nos presenta una historia con muchos tintes de “Jack el Destripador”, con un misterioso asesino cuyos crímenes son tan brutales que cuesta imaginar que los esté cometiendo un simple humano. Y teniendo en cuenta dónde se desarrolla la acción, es posibles que sea eso precisamente lo que esté ocurriendo… En nuestra opinión, un libro entretenido, sin llegar a ser una pieza maestra o una lectura absorbente, pero que sirve para alimentar ese pedacito de cerebro ansioso de descubrir al asesino en un relato, y que siempre se pregunta con curiosidad “¿Qué habría pasado si la historia se hubiese desarrollado de otra manera?”

Consejos de Bardo: El vocabulario

La elección del vocabulario es un punto importante cuando quieres escribir una historia de cualquier tipo, pero en las de fantasía épica hay que dedicarle un poco de atención adicional.

¿Por qué decimos esto? Porque la elección de palabras es lo que ha de recrear las escenas y los paisajes en la mente del lector, y es la vía de contacto directa con él; literalmente, lo que le entra por los ojos. La recreación de ambientes y sucesos depende directamente no solo de cómo manejes las palabras, sino de cuáles escojas.

Para empezar, están prohibidos los anacronismos. No puedes comparar el tamaño de un dragón con el de un avión o un autobús si toda tu ambientación sucede en una época medieval. Los anacronismos solo son efectivos cuando escribes dentro de un género humorístico (como Terry Pratchet) o bien el protagonista pertenece a una época distinta (como en “El Vuelo de los Dragones”, de Peter Dickinson). Evita poner en boca de personajes insultos modernos o propios de nuestra habla coloquial: en el pasado, la gente maldecía o blasfemaba de otra manera. Cuando describes un paisaje, un diálogo, un lugar o un sujeto, debes hacerlo con el mismo esquema de pensamiento de aquellos que participan en la historia; de lo contrario, se rompe la atmósfera.

Lo que nos lleva al segundo punto: ¿cómo de arcaico debe ser tu léxico? La mayoría de la fantasía épica sucede en épocas medievales, y está claro que el lenguaje, las inflexiones, modismos y expresiones no eran por aquel entonces los mismos que los nuestros. Sin embargo, si intentamos ser demasiado fieles a esta premisa, podemos terminar escribiendo frases que la gente necesite leer tres veces junto a un diccionario para poder entenderlas. Fíjate en el siguiente ejemplo, extraído de un libro en castellano medieval del libro de “El Conde Lucanor”:

-Patronio, a mí acaesçió que ove un rey muy poderoso por enemigo; et desque mucho duró la contienda entre nos, fallamos entramos por nuestra pro de nos avenir.”

Escribir y describir con este estilo y este vocabulario sería auténticamente realista, pero tengamos perspectiva: imitar esto de forma fiable solo está al alcance de expertos, y sería para el lector fatigoso de leer (¡y para el autor de redactar!). Y no queremos que suceda eso. Hay un punto intermedio entre unos personajes que hablan como un paseante moderno de nuestra ciudad y unos que usan un lenguaje tan arcaizante que necesitemos un filólogo para poder traducirlo.

¿Cómo podemos “teñir” de arcaico nuestro lenguaje sin llegar a ese extremo? En realidad no es tan difícil. Basta con escoger un poco de vocabulario especializado aquí y allá, de tal forma que no sea molesto para el lector. Si uno de nuestros personajes tiene un halcón amaestrado, utiliza un par de términos especializados de cetrería. Para los magos, infórmate de algunos “tecnicismos” de la alquimia, como el aqua regia (ácido nítrico) o el vitriolo (ácido sulfúrico). Busca el nombre de las piezas de la armadura típica medieval. Usa en los diálogos algunos modismos antiguos (el más frecuente es el tratamiento de “vos”, o expresiones que hoy día nos sonarían fuera de lugar, como saludar con un “Dios os guarde”). Se trata, al fin y al cabo, de salpicar con moderación nuestra redacción con palabras y construcciones levemente chocantes pero aún así inteligibles. Y, repetimos, evitar los anacronismos.

Como ya dijimos con la necesidad de documentación, conviene que reúnas algo de información previa, ya sea de libros apropiados, obras de teatro o películas bien hechas (la versión del Cid, de Charlton Heston, sería una buena elección, por ejemplo). Lo ideal sería que, mientras estás escribiendo tu historia, fueses capaz de pensar en el registro adecuado, como si fueras otro personaje más de tu mundo de ficción.