Mis Dibujos: Aarón Hildegar

Dedicado a ti, camarada. Sé que te habría gustado…

 

Aarón Hildegar

 

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Consejos de Bardo: Los nombres

Esta entrada la vamos a dedicar a un tema que tiene su importancia, y es el de escoger los nombres, tanto de nuestros personajes como de los mundos y lugares por los que se mueven.

Elegir bien los nombres merece que dediques un buen tiempo a considerar alternativas, pedir opiniones y acostumbrarte a ellos, con más motivo cuando se trata de los protagonistas (o sus enemigos), o el nombre de tu mundo de fantasía. Aunque sientas la tentación, debes evitar aquí los plagios y las copias mal camufladas. Ya existe un mago llamado Merlín, y no, tampoco queda bien que tu héroe hechicero se llame Handalf o Gandolf. La única excepción a esta regla es si escribes algo en tono paródico.

¿Cómo sabemos que un nombre es bueno? No hay una receta única, como es obvio, pero todo el mundo está de acuerdo en unas pautas generales. Por ejemplo, debe ser eufónico, lo que quiere decir que, literalmente, debe “sonar bien”. Echa un vistazo a los primeros personajes que te vengan a la mente y verás que todos cumplen esta regla: Arturo Pendragón, Drizzt Do’Urden, Bilbo, John Carter, Elric, Beowulf… No encontrarás seguramente héroes, villanos o criaturas llamados Haxpaxnatkos o Kzerghos. Incluso si quieres un nombre así para una raza o personaje alienígena, intenta que al menos sea pronunciable en la cabeza del lector (a no ser que busques precisamente el efecto contrario, como algunos de los dioses de los Mitos de Cthulhu o los Señores del Caos de las sagas Moorcock).

¡Evita los nombres demasiado corrientes o anacrónicos! A no ser, de nuevo, que escribas en clave de humor, por favor, que no aparezca Ramón el Dragón o el elfo Javier. Los nombres antiguos en un ambiente de ciencia ficción pueden quedar bastante bien (como en las historias sobre “La Herejía de Horus” de Warhammer 40.000), pero lo contrario no suele pasar.

Aprovecha los nombres para crear ambiente. Esto no solo da personalidad cultural, sino que une mediante una pauta personajes o criaturas de un mismo grupo. Si te fijas en cualquier nombre al azar sacado de las novelas de Tolkien sabrás casi de inmediato si pertenece a un enano, un elfo, un orco o un humano. Si una de las razas de tu mundo de fantasía tiene elementos inspirados en la cultura céltica, ¿por qué los nombres iban a ser una excepción? Rebusca en internet nombres de raíces gaélicas y escoge los que más te gusten.  Y lo mismo para todos los demás personajes, ciudades y lugares emblemáticos que pertenezcan a la misma cultura del héroe.

Como regla general, los nombres deben cuadrar en el ambiente y deben llamar la atención del público. Sobre todo el nombre de tu mundo de fantasía y el de tu protagonista han de ser sonoros y fáciles de recordar. Pero sobre todo deben gustarte a ti y verte convencido con ellos. ¡Nunca se sabe cuándo pueden verse catapultados a la fama!