Consejos de bardo: atmósferas de terror

La literatura fantástica y el género del terror no están reñidos, y son muchos los lectores y escritores que gustan de ambos géneros. Autores como Stephen King han hecho sus pinitos en ambientes medievales, como ya vimos con “Los ojos del Dragón”. Las novelas ambientadas en el mundo de Warhammer tienen varios títulos cuyos protagonistas son vampiros. ¿Deseas probar a hacer tus pinitos con esta fusión de géneros? Vamos a darte algunos consejos para ello.

Hay dos puntos principales que caracterizan al género de terror: el ambiente y la psicología. Si has leído algo de novela de misterio y horror, estarás de acuerdo en que el ambiente en que se desarrollan tiene mucho que ver a la hora de crear efecto. Son habituales los entornos oscuros y lóbregos: cementerios, criptas, caserones, pantanos y bosques son lugares que por sí solos hacen casi la mitad del trabajo. Pero no basta con decir que nuestra historia sucede en un cementerio: la inmersión en el ambiente se consigue a través de una descripción detallista y efectiva, con un ritmo apropiado. Cada detalle del escenario debe añadir su granito de arena a esa sensación desasosegante que a ti mismo te embargaría si estuvieses allí.

Ese es el siguiente punto: el personaje de la historia no debería querer hallarse en esa situación. Aquí hay un punto ligeramente distinto a las historias de fantasía épica. El héroe de estas suele mostrarse decidido, controla la situación y tiene medios para enfrentarse a ella. Puede que el guerrero que hace frente a un dragón negro se encuentre en desigualdad de condiciones, pero cuando leemos las líneas, sabemos que tiene una oportunidad. Es un bárbaro curtido, y prácticamente ha nacido para ese momento.

En las historias de terror las cosas no suceden así. El protagonista no solo está en inferioridad, sino que esa inferioridad es abrumadora, y tanto el lector como el personaje saben que el fracaso es una opción bastante probable. El estrés tiene que sentirse en cada línea: hay muchas cosas que pueden salir mal, y lo más seguro es que salgan mal. Para provocar esa sensación de amenaza no te limites al peligro físico: el psicológico es tanto o más efectivo. Juega con fobias, angustias personales y todos esos miedos propios del género de terror.

¿Por qué los vampiros, cuando son bien utilizados, son tan eficaces en las historias de terror? Porque son muy superiores a los humanos normales (crean, por lo tanto, un fuerte sentimiento de inferioridad), más fuertes, más rápidos y con muchas posibilidades de hundir sus colmillos en tu cuello. Pero también dan miedo por su magnetismo, que puede anular la personalidad del que se enfrente a ellos, y por su manipuladora astucia fruto de siglos de experiencia.

Aparte de lo que hemos contado, un buen consejo es que leas unos cuantos libros para sumergirte en el tono. Las historias de Lovecraft son una opción muy buena, por ejemplo. Y como siempre, no tengas miedo a inventar y experimentar. ¡No hay que tener miedo al fracaso!