Mis dibujos: Arpía

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Consejos de Bardo: Inspírate en lugares reales

Como se suele decir, la realidad supera a la ficción. Muchos escritores se basan en localizaciones del mundo real para ambientar con más detalle sus historias, así que tú puedes seguir el mismo truco. Cuando una de las temporadas de “Juego de Tronos” se ha rodado en Córdoba no es pura casualidad: el propio George R. R. Martin buscó inspiración en la antigua Al-Ándalus para una de las culturas de su mundo (y no decimos más para no destripar a los que no hayan llegado hasta allí en la lectura).

A poco que viajes, encontrarás castillos, pueblos que conservan cierta atmósfera medieval, bosques frondosos, parajes montañosos, cuevas con impresionantes formaciones estalactíticas y costas con acantilados. Todos ellos seguramente son lugares que bien podrían estar también en tu cosmos de ficción, así que ¿por qué no aprovecharlos para llenar tus descripciones de detalles cargados de realismo? Antiguamente, muchos artistas hacían dibujos y cuadros para captar la esencia de los paisajes; hoy en día, para los que no tenemos ese talento están las cámaras compactas.

Es cierto que siempre está la alternativa de buscar fotos en internet, pero créenos: no tiene ni punto de comparación con visitar los lugares en persona. Estar en el interior de una gruta despierta sensaciones y emociones que no transmite una foto, y esas impresiones las puedes aprovechar para enriquecer después tus relatos. Además, puedes buscar ángulos especiales, anotar o fotografiar detalles con más facilidad e imaginarte cómo se desenvolverían tus personajes en ese lugar en concreto ¿Te has parado alguna vez en lo complicado que debía de ser pelear en los estrechos pasillos de la mayoría de las fortificaciones? ¿A qué velocidad crees que podrías viajar por una agreste y pedregosa ladera de montaña?

Así que ya sabes, cuando salgas de viaje, lleva tu cámara a punto y pregúntate si los lugares que visitas podrían quedar bien en tus escritos. Intenta imaginarte a un dragón dormitando en esa cueva del cortado montañoso, o cómo quedaría un ogro de las colinas agazapado en ese acantilado junto a la playa en la que estás mojando los pies ¡Te asombrarás del provecho que se le puede sacar!