Consejos de Bardo: Acude a la Historia

Todos los que hemos querido escribir algo sobre literatura fantástica (bueno, lo cierto es que todos los que queremos escribir) en algún momento nos hemos quedado sin inspiración. Parece que tenemos muchas ganas de contar algo, o que hay algunas escenas y momentos chulos que queremos describir, pero sigue faltando “algo”. Un buen hilo conductor, un marco interesante y sólido.

Una buena – magnífica en mi opinión – fuente de inspiración es la Historia. Escrita con mayúsculas, nos referimos, por supuesto, a todos esos libros que hablan de lo que ha pasado desde las primeras ciudades mesopotámicas hasta ahora. Aunque no sean literatura fantástica, cuando empiezas a leer algo sobre el tema te das cuenta de que hay situaciones y sucesos bien jugosos, que pueden ser adaptados a ese mundo que tenemos en la cabeza y que queremos convertir en algo sólido, interesante y creíble.

Si, por ejemplo, te gusta escribir sobre intrigas políticas en tus historias épicas (algo similar a lo que sucede en “Juego de Tronos”) ¿por qué no le echas un vistazo a “Yo, Claudio”, de Robert Graves? Creo que jamás se ha descrito de manera más magistral todos los juegos de favores, despechos, maniobras políticas, asesinatos y planes enrevesados en las altas esferas. Si después de leer algo así no tienes ganas de crear una “villana” como Livia, la intrigante esposa de Augusto, o Calígula, el degenerado y enloquecido déspota que acabó acuchillado por sus propios guardaespaldas, háztelo mirar.

Las buenas novelas sobre Alejandro Magno (ahora me viene a la cabeza “El muchacho persa”, de Mary Renault) describen conflictos a gran escala, como la batalla de Gaugamela. Y ya que estamos con el macedonio, investigad un poco sobre cómo tomó el bastión de la Roca Sogdiana, y decidme si algo así no encajaría en una buena historia de literatura fantástica.

En la Historia encontramos también gremios de asesinos que existieron realmente, como la secta de los Ismaelitas de Hassan ibn Sabbah. Aunque obviamente no han existido hechiceros, figuras como Grigori Yefímovich Rasputín se acercan bastante a lo que sería un clérigo fanático o un nigromante (si tenéis ocasión de leer una buena biografía sobre este personaje, no la dejéis pasar). Y ya que hablamos de brujos y nigromantes, indagad un poco sobre la figura de Aleister Crowley y seguro que salís con unas cuantas ideas para un “malo” interesante.

Las películas históricas (bien hechas) son también buena fuente de información. Hace poco tuvimos ocasión de ver “Matar a un rey”, que habla de los convulsos tiempos de Inglaterra en la que los revolucionarios de Oliver Cromwell derrocaron al rey Carlos I. Es un escenario magnífico para historias en las que ninguno de los bandos es trigo limpio, y cómo quitar de en medio a un tirano puede significar poner en el poder a otro aún peor.

Podríamos seguir con ejemplos infinitos sacados de la Historia (los tiempos de las grandes exploraciones de África y Sudamérica, las cruzadas medievales, el soberbio imperio egipcio, los combates navales del siglo XVIII, la expansión del imperio romano, figuras como Napoleón, Lincoln o Lope de Aguirre…) pero creo que cogéis la idea. Sumergirse en los libros de Historia puede no solo documentarnos para presentar mejor nuestros relatos, sino también convertir nuestra mente en terreno fértil para que sigan brotando y creciendo.

 

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6 comentarios el “Consejos de Bardo: Acude a la Historia

  1. Lord Alce dice:

    Totalmente de acuerdo. Como Graduado en Historia y amante de la fantasía, no puedo estar más de acuerdo contigo. La deformación de la historia humana, la posibilidad de alterarla, crear ucronías, tomar detalles y hacerlos la base de un texto… es una fuente de inspiración inagotable, la verdad.

    • edrg dice:

      Tenemos guardado para futuros “Consejos de Bardo” la sugerencia de esas historias paralelas (o como dicen los anglosajones “What if…?”) en el que sugeriremos al aspirante a escritor escenarios como “¿Y si hubiesen existido dragones en tiempos del antiguo Imperio Romano?” Hace poco leí un libro que me recomendaron llamado “Jonathan Strange y el Señor Norrell”, de Susanna Clarke, en el que plantea el curioso escenario de que Inglaterra hubiese contado con un hechicero en sus guerras contra Napoleón. Personalmente, creo que merece la pena.

      • Lord Alce dice:

        Me lo leí, me lo leí. Me gustó, aunque asuste el tocho, el amaneramiento victoriano en la prosa y ciertos pasajes demasiado densos. Las ucronías y obras históricas con elementos fantásticos me suelen parecer muy gratas de leer…

    • edrg dice:

      ¡Gracias por tus comentarios. por cierto!

    • edrg dice:

      Tu entrada sobre Lisa Tuttle y su libro “Futuros perdidos” me ha picado la curiosidad. Echaré un vistazo a ver si está por la biblioteca 🙂

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