El Rincón del Escriba

Teníamos una cita pendiente con la novela-río que tanta fama ha dado a George R. R. Martin. Ya hace mucho tiempo que comenzó la fiebre de “Juego de Tronos”, fiebre que se reavivó al dar el salto a la pequeña pantalla. Personalmente, nos gusta acercarnos a estos “best-sellers” cuando ya han pasado el pico de fervor, no leer algo simplemente porque está “de moda”. Sea por el motivo que sea, hace poco terminamos el primero de los libros, por lo que podemos daros ya nuestra opinión, para todos aquellos que a lo mejor estáis indecisos (o que os asusta el grosor de los tomos).

 

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“Canción de Hielo y Fuego” (nos referiremos solo al primero de los libros, que es el que hasta ahora hemos leído) es una buena obra, una obra monumental, por la cantidad de tramas, personajes y localizaciones que maneja, y por la enorme documentación que George R. R. Martin ha tenido que hacer para escribirla. No es una historia al estilo de las de Dragonlance o Reinos Olvidados: la cantidad de fantasía y magia está reducida al mínimo. Así que no esperéis orcos, hechiceros, elfos y otros lugares comunes del género. El libro tiene una atmósfera realista, centrándose en el desarrollo de los personajes y las intrigas políticas. No quiere esto decir que la novela carezca de elementos fantásticos, simplemente que están dados con pinceladas muy reservadas. Según tenemos entendido, la cosa cambia en los libros siguientes. Dicho esto, apuntar que hay unos cuantos personajes desarrollados con maestría, como John Nieve o Tyrion Lannister (por cierto, no os encariñéis mucho con ningún personaje, hay una tasa de mortalidad considerablemente mayor a la de otros libros de literatura épica).

En cuanto a la serie, ya que estamos, hemos visto solo la primera temporada, siguiendo nuestro principio de “primero siempre el libro”. Aunque como era de esperar algunas cosas están suprimidas o cambiadas, nos sorprendió gratamente la caracterización de los personajes y la fotografía de los paisajes.

Cuando tengamos otro momento, iremos a por el segundo libro. Vamos con bastante retraso respecto a todo lo que se ha publicado hasta ahora, pero no hay prisa. Al fin y al cabo, si una obra es buena ¡perdurará el tiempo que haga falta!

 

 

Nuestras sentidas disculpas

Por motivos personales, no hemos podido atender el blog desde hace mucho tiempo (¡mediados de agosto!). Sentimos haber desilusionado a aquellos lectores que se acercaran para ver si había alguna novedad. A partir de ahora esperamos poder publicar con más frecuencia y ofreceros a todos nuestras pequeñas raciones de fantasía épica.

 

 

Consejos de Bardo: Inspírate en lugares reales

Como se suele decir, la realidad supera a la ficción. Muchos escritores se basan en localizaciones del mundo real para ambientar con más detalle sus historias, así que tú puedes seguir el mismo truco. Cuando una de las temporadas de “Juego de Tronos” se ha rodado en Córdoba no es pura casualidad: el propio George R. R. Martin buscó inspiración en la antigua Al-Ándalus para una de las culturas de su mundo (y no decimos más para no destripar a los que no hayan llegado hasta allí en la lectura).

A poco que viajes, encontrarás castillos, pueblos que conservan cierta atmósfera medieval, bosques frondosos, parajes montañosos, cuevas con impresionantes formaciones estalactíticas y costas con acantilados. Todos ellos seguramente son lugares que bien podrían estar también en tu cosmos de ficción, así que ¿por qué no aprovecharlos para llenar tus descripciones de detalles cargados de realismo? Antiguamente, muchos artistas hacían dibujos y cuadros para captar la esencia de los paisajes; hoy en día, para los que no tenemos ese talento están las cámaras compactas.

Es cierto que siempre está la alternativa de buscar fotos en internet, pero créenos: no tiene ni punto de comparación con visitar los lugares en persona. Estar en el interior de una gruta despierta sensaciones y emociones que no transmite una foto, y esas impresiones las puedes aprovechar para enriquecer después tus relatos. Además, puedes buscar ángulos especiales, anotar o fotografiar detalles con más facilidad e imaginarte cómo se desenvolverían tus personajes en ese lugar en concreto ¿Te has parado alguna vez en lo complicado que debía de ser pelear en los estrechos pasillos de la mayoría de las fortificaciones? ¿A qué velocidad crees que podrías viajar por una agreste y pedregosa ladera de montaña?

Así que ya sabes, cuando salgas de viaje, lleva tu cámara a punto y pregúntate si los lugares que visitas podrían quedar bien en tus escritos. Intenta imaginarte a un dragón dormitando en esa cueva del cortado montañoso, o cómo quedaría un ogro de las colinas agazapado en ese acantilado junto a la playa en la que estás mojando los pies ¡Te asombrarás del provecho que se le puede sacar!

 

El Rincón del Escriba

Hace un par de años se estrenó la película “El Séptimo Hijo”, basada en una serie de libros de Joseph Delaney. Yendo en contra de nuestra costumbre habitual, vimos la película antes de leer los libros, y ahora que ya hemos terminado la trilogía, estamos en condiciones de dar una opinión al respecto.

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Libro y película, como suele pasar, son productos distintos. La película es un despliegue de efectos especiales, monstruos variopintos y acción desenfrenada, muy visible y entretenida, disfrutable por los amantes del género. Los libros (que sepamos hay tres, aunque el tercero tiene un final bastante abierto que parece indicar que hay (o habrá) un cuarto) tienen un ritmo distinto, mucho más pausado (aunque tienen sus momentos de clímax, por supuesto), con un tratamiento más profundo de la atmósfera, los personajes y la historia del mundo donde se desarrolla el relato. Se cuenta con mucho más detalle el proceso de aprendizaje del protagonista y toda una mitología de “lo Oscuro”, las fuerzas demoníacas que exigen que haya en el mundo gente como el Espectro, consagradas a enfrentarse a ello.

El eje de los libros es el aprendizaje del joven Thomas Ward, séptimo hijo de un séptimo hijo, en el oficio de Espectro, un grupo reducido de personas cazadoras de brujas, boggarts, fantasmas y demás criaturas fantásticas. Veremos pasar poco a poco al joven Ward de ser un alumno inseguro del Espectro que lo adiestra, a una persona mucho más segura y experta en su oficio, mientras brega con una relación amorosa de dudosos frutos con una joven y hermosa bruja.

 

Un dragón en casa

¿Os apetece tener vuestro propio dragón en la habitación o en el cuarto, vigilando el lugar? Pues atentos a esta alucinante manualidad. Solo tenéis que imprimir el siguiente patrón en cartulina, armaros de tijeras y pegamento y poneros manos a la obra. Cuando lo terminéis, observad el resultado a cierta distancia y moveos hacia un lado y hacia otro ¡Os seguirá con la mirada! Increíble pero cierto, como podéis ver en el vídeo ¡Hasta parece que mueve la cabeza para mirar hacia vosotros!

 

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