El Rincón del Escriba

Ya hemos terminado de leer el segundo libro de la saga “Juego de Tronos” de George R. R. Martin, y hemos de decir que ha estado a la altura de nuestras expectativas. Esta segunda novela, más extensa que la primera, aprovecha que ya están asentados los lugares y personajes, y los lleva a un grado que resulta imposible no pensar en ellos como parajes y personas reales. Las tramas están tan bien urdidas que fluyen por sí solas, y el autor se vale de ellas para mostrarnos más del mundo que ha tejido, como la lejana ciudad de Qarth o la desolación más allá del Muro.

 

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Notable también es cómo George Martin va introduciendo muy sutilmente, pero cada vez más, elementos fantásticos, como la magia y los dragones. Lo hace tan subrepticiamente y en un escenario que se ha tomado tantas molestias en construir que su presencia es necesariamente verosímil.

Fiel a nuestra costumbre, hemos esperado a leer el libro para ver la segunda temporada de la serie, y ahí es donde tenemos que fruncir un poco el ceño. El trabajo de caracterización, fotografía, vestuario, etc. es tan intachable como en la primera temporada, pero la historia está cambiada y recortada en muchos puntos. Demasiados. Chirría. El ritmo en el que transcurren las distintas tramas está muy alterado respecto al libro, hasta el punto que, al terminar el último capítulo, algunas de ellas apenas llegan a la última parte del libro, y otras tenemos la impresión de que se han adelantado incluyendo cosas del tercer libro. Es una pena, porque la primera temporada fue razonablemente fiel a la novela escrita, y todos los – en nuestra opinión innecesarios – cambios introducidos estropean esa sensación de fidelidad.

Esperemos que el tercer libro mantenga el listón alto, y la tercera temporada se enderece un poco…

 

 

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Vídeos épicos: El Vuelo de los Dragones

La película que os vamos a recomendar hoy no la vais a encontrar en las carteleras, porque es toda una nota de nostalgia. “El vuelo de los dragones” es un film de animación de 1982, basado en el libro homónimo de Peter Dickinson, y no por antiguo es menos entrañable y magnífico.

 

  

La película, que podéis encontrar completa en YouTube, habla de un joven del mundo real, llamado también Peter Dickinson, que es transportado a un mundo de magia y fantasía, donde los dragones surcan los cielos. Este joven se ve arrastrado por el mago Carolinus a una búsqueda para derrotar al maligno nigromante Omadón. Por el camino encontrará otros personajes que se unirán a su misión, y se verá transformado él mismo por accidente en un dragón.

Además de ser una preciosa historia familiar, muy bien hecha y que transmite buenos valores, hay escenas en ella que no tienen precio, como cuando el viejo dragón Smérgol tiene que enseñar a Peter a ser uno de su especie, y Peter aprovecha para explicar científicamente cómo pueden arrojar fuego los dragones. Seguramente el libro sea tan maravilloso como la película o más (hemos leído un par de títulos del autor, y son lecturas muy recomendables) pero por desgracia no hemos dado aún con él. Habrá que esperar a un golpe de suerte…

El Rincón del Escriba

En costas extrañas Tim Powers fantasía piratas libros lectura Crónicas de Edhalan

Nuestra recomendación de hoy es un poco atípica. Quizás es por que esto del verano nos ha llevado hasta el mar que os vamos a hablar de una novela de piratas. Teníamos este libro por casa todavía sin leer, pero un amigo nos recomendó “Las puertas de Anubis”, del mismo autor (muy bueno también, por cierto), y al darnos cuenta de que casualmente son del mismo autor, nos lanzamos a leerlo. Y la verdad es que nos ha gustado.

La novela tiene todos los elementos de una historia de piratas, inteligentemente mezclados con otros propios de la narrativa fantástica: magia vudú, maldiciones, muertos vivientes y criaturas mitológicas. La lectura es amena y recrea muy bien la atmósfera marinera y filibustera. Desde luego, una buena lectura para las vacaciones.

 

Vídeos épicos: The Witcher

Después de una temporadita en letargo por motivos profesionales, regresamos con un magnífico trailer cinemático del videojuego “The Witcher III: Wild Hunt”. Esperamos que lo disfrutéis y, como siempre, que os de magníficas ideas para vuestras historias.

 

 

Tenemos pendiente leer alguna de las novelas de Andrzej Sapkowski sobre el personaje de Geralt de Rivia. Si tenemos tiempo este verano, ya os daremos nuestra opinión al respecto ¡Seguid imaginando!

 

 

 

Grandes artistas: Alfonso Azpiri

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Lo confesamos: sentimos una debilidad por este dibujante e ilustrador madrileño, y no precisamente por su nacionalidad. Los pinceles de Azpiri han tenido siempre para nosotros un “algo” especial. Aunque es más conocido por su personaje de Lorna y sus cómics de ciencia ficción, Azpiri también ha hecho sus pinitos con la fantasía. “Demon Wind” y “Los burdeles de Ad-Dara” son dos historias imprescindibles para los que os gusten los ambientes de fantasía oriental al estilo de Las Mil y Una Noches. “Los comediantes” merece igualmente ser leída y disfrutada. La pena es que sus cómics suelen ser difíciles de encontrar; conseguir los que os hemos recomendado nos ha costado muchos intentos y paseos por ferias de libros y tiendas de segunda mano.

Pero donde más se ha explayado este artista es en el mundo de la ilustración. ¡Cuántas portadas de viedojuegos de Spectrum hemos saboreado con los ojos! Os dejamos con algunas muestras de sus trabajos relacionados con fantasía medieval, a ver qué os parecen.

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Consejos de Bardo: Acude a la Historia

Todos los que hemos querido escribir algo sobre literatura fantástica (bueno, lo cierto es que todos los que queremos escribir) en algún momento nos hemos quedado sin inspiración. Parece que tenemos muchas ganas de contar algo, o que hay algunas escenas y momentos chulos que queremos describir, pero sigue faltando “algo”. Un buen hilo conductor, un marco interesante y sólido.

Una buena – magnífica en mi opinión – fuente de inspiración es la Historia. Escrita con mayúsculas, nos referimos, por supuesto, a todos esos libros que hablan de lo que ha pasado desde las primeras ciudades mesopotámicas hasta ahora. Aunque no sean literatura fantástica, cuando empiezas a leer algo sobre el tema te das cuenta de que hay situaciones y sucesos bien jugosos, que pueden ser adaptados a ese mundo que tenemos en la cabeza y que queremos convertir en algo sólido, interesante y creíble.

Si, por ejemplo, te gusta escribir sobre intrigas políticas en tus historias épicas (algo similar a lo que sucede en “Juego de Tronos”) ¿por qué no le echas un vistazo a “Yo, Claudio”, de Robert Graves? Creo que jamás se ha descrito de manera más magistral todos los juegos de favores, despechos, maniobras políticas, asesinatos y planes enrevesados en las altas esferas. Si después de leer algo así no tienes ganas de crear una “villana” como Livia, la intrigante esposa de Augusto, o Calígula, el degenerado y enloquecido déspota que acabó acuchillado por sus propios guardaespaldas, háztelo mirar.

Las buenas novelas sobre Alejandro Magno (ahora me viene a la cabeza “El muchacho persa”, de Mary Renault) describen conflictos a gran escala, como la batalla de Gaugamela. Y ya que estamos con el macedonio, investigad un poco sobre cómo tomó el bastión de la Roca Sogdiana, y decidme si algo así no encajaría en una buena historia de literatura fantástica.

En la Historia encontramos también gremios de asesinos que existieron realmente, como la secta de los Ismaelitas de Hassan ibn Sabbah. Aunque obviamente no han existido hechiceros, figuras como Grigori Yefímovich Rasputín se acercan bastante a lo que sería un clérigo fanático o un nigromante (si tenéis ocasión de leer una buena biografía sobre este personaje, no la dejéis pasar). Y ya que hablamos de brujos y nigromantes, indagad un poco sobre la figura de Aleister Crowley y seguro que salís con unas cuantas ideas para un “malo” interesante.

Las películas históricas (bien hechas) son también buena fuente de información. Hace poco tuvimos ocasión de ver “Matar a un rey”, que habla de los convulsos tiempos de Inglaterra en la que los revolucionarios de Oliver Cromwell derrocaron al rey Carlos I. Es un escenario magnífico para historias en las que ninguno de los bandos es trigo limpio, y cómo quitar de en medio a un tirano puede significar poner en el poder a otro aún peor.

Podríamos seguir con ejemplos infinitos sacados de la Historia (los tiempos de las grandes exploraciones de África y Sudamérica, las cruzadas medievales, el soberbio imperio egipcio, los combates navales del siglo XVIII, la expansión del imperio romano, figuras como Napoleón, Lincoln o Lope de Aguirre…) pero creo que cogéis la idea. Sumergirse en los libros de Historia puede no solo documentarnos para presentar mejor nuestros relatos, sino también convertir nuestra mente en terreno fértil para que sigan brotando y creciendo.